¿Qué pasa con la forma en que afrontamos los problemas y la herida del abandono?

By Psicomata - 09 abril



¿Cómo le afecta a un niño la muerte de su padre?
Cuando sufres una ausencia, la muerte de un progenitor o un traslado de domicilio en la infancia, muchas veces te queda una herida que te afecta en las relaciones personales que tienes de adulto. 

Cuando te formas en Psicología, en el caso de las ramas más cognitivas conductuales, aunque hablan de los antecedentes personales no les dan tanto peso a la infancia a la hora del tratamiento como le dan otras ramas más dinámicas. De hecho, no se suele utilizar términos como heridas del abandono que son términos que pertenecen más al área de la autoayuda. Se usan, más bien, otros términos como los tipos de apegos que son teorías con más respaldo de investigaciones. 

Sin embargo, la herida del abandono me parece un concepto que habría que tener en cuenta a la hora de trabajar con un paciente, a la hora de ver cómo afronta el presente ese paciente y cómo se enfrenta a sus problemas de la vida cotidiana. Además, tener en cuenta esta herida es un concepto fundamental en el caso de que el paciente quiera o esté buscando una pareja. 

¿Qué es esa herida del abandono? 

Desde mi experiencia profesional y personal, he visto personas que comparten una inseguridad e inestabilidad en las relaciones presentes, personas que tienen serias dificultades personales, que se añaden a las dificultades sociales de hoy en día, para encontrar pareja. Todas ellas comparten que cuando les preguntas acerca de su pasado tienen un hecho en común: sufrir una pérdida temprana, que puede tratarse de un padre o madre ausente, la muerte de un progenitor a temprana edad o  el traslado de un lugar de residencia a otra*. 

Cuando estas personas empiezan una relación de cualquier tipo, tienen un inmenso temor a que el otro les abandone lo que provoca, irónicamente, que el otro les abandone. Pongamos un ejemplo con el que quizás os sentáis identificados: 

Dos personas empiezan lo que podría convertirse en una relación sana. La persona que no tiene la herida de abandono tiene los criterios objetivos suficientes para ver a la otra, comprobar qué aspectos le gustan de ella, cuáles no, actividades en común, valores, analizarlo todo no igual que si fuera un científico pero lo más cercano a este método. Hacerse una buena idea de los pros y contras para continuar. Sin embargo, ¿qué es lo que piensa todo el rato y casi únicamente la persona que tiene la herida del abandono?

      • No soy lo suficientemente buena, el otro me va a abandonar. 
Todo se resume a este pensamiento en su cabeza y ¿qué hay acerca de sus actos? Pues realizaría conductas que, irónicamente, serían las que  provocarían el abandono. Veamos algunos ejemplos: 

  1. Desconfiar del otro y darle muestras. 
  2. Ponerse celoso. 
  3. Escribirle mensajes de manera compulsiva sin dejar un tiempo prudente para que responda. 
  4. Mostrarse muy dependiente del otro. Parecer que no tienes otras actividades personales que no sean quedar y/o saber de esa persona. 
  5. La peor de todas, decirle directamente al otro: "me vas a abandonar"; "no soy lo suficientemente bueno/a para ti"; "seguro que prefieres a otra/o para tener una relación". Darle ideas al otro para que te deje.

¿Por qué ocurre esto?  

Tenemos que pensar en esa persona que tiene esa herida de abandono, esa persona que se siente menos que el resto del mundo, que tiene el síndrome del impostor. Ese sufrimiento que pasó cuando era pequeño se repite una y otra vez en la edad adulta. Es un sufrimiento tan doloroso que el miedo a que le vuelva a pasar hace que le pase (profecía autocumplida). 

Una de las razones por las que pasa es porque ellos se echan la culpa de lo que pasó en su pasado. Cargan con un sentimiento de culpabilidad, con una sensación de creer ser malos y pensar que por eso ocurrió ese cambio trascendental en su vida, de no ser lo suficientemente buenos para que el otro se hubiera quedado toda la vida con ellos. ¿Vemos lo irracional de este sentimiento cuando aquello que pasó era algo que un niño o una niña no podía hacer nada? ¿Qué podía hacer ante una muerte, un abandono, un traslado? Ese sentimiento provoca un dolor físico a la altura del pecho y del estómago  que puede seguir molestando en la edad adulta y se tiene que intentar identificar.

¿Qué podemos hacer si queremos tener una relación estable con esa persona? 

Lo principal es darle confianza. Dejarles ver que somos capaces de mirar más adentro de ese sentimiento de inseguridad que muestran, que no nos vamos a ir a la primera, aunque cometan errores. Esta es una de las mayores confianzas que se le pueden dar: quedarnos a su lado tras ver que el otro haya cometido un error. Muchas veces estas personas se comportan mal a propósito, poniendo "pruebas" al otro para comprobar que verdaderamente le quiere, tensando la relación para ver si el otro es lo suficientemente fuerte y le quiere de verdad quedándose a su lado.

Está claro que vamos a tener que pasar por una fase más complicada que si empezáramos a salir con una persona que no muestra esta herida. ¿Tiene alguna ventaja quedarse? Que si se supera juntos podrán tener a la larga una relación normal con la persona que te gusta, pero aquí hay un pero y es que hay que ponerse límites acerca de cuánto quiero ayudar al otro y por cuánto tiempo. El otro tiene que ir dando muestras de mejoría, de estar completamente implicado en superar sus traumas del pasado para involucrarse en una relación real y estable.

Ejemplo de una pareja estable que discute y uno de los miembros tiene la herida del abandono. 

Cuando nos peleamos con una persona tenemos tres caminos: 

1. Uno de ellos es el de comunicarnos con esa persona y explicarle porqué nos ha hecho daño. 
2. El otro de ellos es huir y dar el silencio por respuesta. 
3. El tercero es la agresividad. Ponernos violentos con el otro para que nos entienda. 

Vamos a hablar del silencio. Nos vamos a centrar en parejas estables, no en parejas inestables que practican el goshting (desaparecer de un día para otro sin dar una explicación). 

Imaginemos una pareja que ha discutido, se han dicho cosas feas y se cuelgan el teléfono, por ejemplo. Una de las partes está muy enfadada con la otra porque siente que la otra lo ha tratado mal y decide que quiere pasar días sin hablar a la otra persona. ¿Qué pasa en esta situación?

La otra no sabe qué es lo que le pasa, no sabe qué es lo que siente pero se siente abandonada, siente que la está dejando sola. Probablemente, la persona que deja de hablar lo haga porque está enfadada y tiene que pensar e indirectamente para que el otro sepa que le ha hecho daño.

 A la persona que tiene la herida de abandono, sin tener ninguna explicación, se le abrirán las heridas del pasado, se creerá que el otro le va a dejar para siempre y sufrirá una bajada de autoestima y de seguridad en sí misma. Por todo ello, es muy importante y esencial que la persona que no tiene esta herida pero que está enfadada porque cree que se ha producido una situación injusta, le explique al otro qué es lo que pasa, porque se enfadó y cómo pueden hacerlo ambos para mejorar para la próxima vez y que le deje claro que no le va a abandonar, que lo que ha necesitado es unos días de reflexión y de pensar en cómo mejorar la comunicación entre la pareja. Dar esos espacios de comunicación será lo que acabe haciendo que el que tiene la herida de abandono se tranquilice.
Hacer sentir al otro seguridad y que le quiero.
Hacer sentir al otro confianza, sentir que no va a ser abandonado, aunque muestre algún defecto, sentir que verdaderamente se le quiere por quien es, hace que se reduzcan esos miedos de la infancia. Esto el algo que se necesita incluso en la edad adulta. 


*Esto no quiere decir que todas las personas que hayan pasado por esta situación tengan esta herida.  

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Sergio Fernández