El que la lleva la entiende

By Psicomata - 21 abril

No puedo confiar en nadie
¿Debemos de contarle los problemas a nuestros amigos?
¿Qué hacer cuando tenemos una pareja, un amante, un amigo con derecho a roce, alguien que nos gusta y nos pasa algo con esa persona? Ya sea algo bueno o malo. En general, tendemos a contarlo, especialmente, las mujeres. Y me pregunto ¿de verdad sirve de algo? Sinceramente, creo que de casi nada. Inclusive puede ser contraproducente. Me explico: 

Es cierto que algunos consejos puntuales pueden venir genial, fundamentalmente, si vienen de un buen consejero o consejera. También viene muy bien un amigo o amiga en el que podamos confiar en un momento de estrés y así, por ejemplo, poder mandarle un mensaje y evitar mandar un mensaje inoportuno a otra persona. Pero sinceramente, saliéndonos de aquí creo que no es muy buena idea contar una y otra vez lo que nos ha pasado. Por varias razones:
  1. La primera es que si es una cosa mala, la "cosa" va empeorando conforme incrementamos el número de personas a las que se lo contamos, pues no sólo aumentan el número de consejos a seguir, además puede que incluso haya consejos contradictorios y que también por el mero de hecho de ir contándolo e ir repitiéndolo tantas veces nos vayamos enfadando más porque no dejamos una y otra vez de traer los sentimientos negativos que nos provocó la situación (y escuchar como otra persona opina de esos sentimientos negativos y de la situación). 
  2. Si es una cosa buena, a veces, te puedes encontrar un comentario desafortunado de alguien que te haga ver la parte negativa de esa situación positiva. Recuerda que las situaciones de la vida no suelen ser positivas ni negativas completamente, suelen tener un poco de los dos. 
Hay personas que piensan que contar las cosas trae mala suerte. El hecho de contarlo no trae ni buena ni mala. Sin embargo, sí que puede influir en tu noticia a quién se lo cuentas. Si, por ejemplo, tienes un nuevo proyecto nuevo y se lo cuentas a una persona miedosa puede ser que te desanime con el proyecto y entonces no te atrevas a llevarlo a cabo. 

También, en el caso de que estés empezando una relación y se lo cuentes a una amiga inexperta en relaciones de pareja largas, puede hacer, sin querer, que no avance esa relación por los consejos que te da. Hoy en día, en general, las relaciones no suelen empezar con todas las facilidades del mundo. En el primer tiempo de las relaciones hay malentendidos, hay inseguridades acerca de apostar por la relación o no, hay desencuentros. Prueba a contarle esa realidad a una amiga que tenga muchas relaciones esporádicas o a una amiga que tenga una relación larga y verás las diferencias:
  •  La amiga con relaciones esporádicas probablemente te diga que no tienes que aguantar nada, que pases de esa persona, que no merece la pena porque no te quiere. 
  • La amiga con la relación larga te aconsejará que tengas paciencia, que las relaciones siempre son difíciles al principio, que adaptarse el uno al otro lleva un tiempo y si abre del todo el corazón te reconocerá que ella también pasó por algo parecido cuando empezó con su pareja. Solo el tiempo y lo que la persona te vaya mostrando con su conducta dirá si es una relación de verdad o solo está ahí para pasar el rato. 
Especialmente, hay que tener cuidado en contarlo a personas que parecen robasueños, que le cuentas algo que te hace mucha ilusión y siempre lo pasan al lado negativo. Son personas que cuando les cuentas algo y terminas de hablar con ellos, en vez de tener más energía y fuerza tienes mucha menos energía. 

Además, siempre hay cosas que no deberías contar a nadie. Especialmente, aquellas que son de la intimidad de otra persona. Luego nos enfadamos cuando sabemos que alguien ha contado algo privado nuestro. Pues entonces ¿por qué nosotros debemos de contarlo todo? 

Piensa bien antes de contar algo si ese algo se debe de contar o no (aquí cada uno con su criterio moral) y valora a quién se lo quieres contar. 


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Sergio Fernández