El dolor de Julia: ruptura y confinamiento

By Psicomata - 25 abril

Relaciones de pareja durante el confinamiento
Julia tuvo que arriesgar para ver la realidad. 
Los profesionales de la Salud no debemos sentir simpatía por nuestros pacientes, solo empatía, por el riesgo a perder la profesionalidad y que nos afecten las emociones. He pedido permiso a Julia para poder transcribir parte de su historia y le he reconocido que, en algún momento, he sentido algo más que empatía por ella, aunque no creo que haya perdido la objetividad en su tratamiento. En el caso de que lo haga, se lo haré saber.  

¿Cuál es la historia de Julia? 

Julia ha sufrido una ruptura. Aunque habrá personas que puedan juzgar que fue hace mucho (mayo del año pasado), ella la revive como si hubiera sido hace unos meses. Sigue sintiendo mucho dolor por la situación. 

Es curioso que Julia ha sido juzgada demasiadas veces por ello, juzgada por las personas cercanas. Este tipo de juicios fueron la principal razón por las que abrí esta página allá por el 2013, aportar mi experiencia profesional y personal para intentar desmentir y luchar contra algunas de las opiniones que las personas vierten acerca de las historias de la vida cotidiana, es decir, acerca de las relaciones personales. Demasiadas veces juzgamos las relaciones desde un criterio común que nos decimos los unos a los otros en la calle, que vamos repitiendo y contagiando y ese criterio daña y muestra muy poca solidaridad y tolerancia a las diferencias.

Eso hace que las personas tengan poca empatía para comprender a aquellos seres humanos que se salen de lo que en la calle se considera común -lo "normal"-, para entender que no todos funcionamos por los mismos ritmos psicológicos. He visto a personas que a las dos semanas se han curado de una ruptura y personas que han tardado tres años, he visto a la misma persona que sufría dos meses por una ruptura y cuatro años por otra, y he visto a personas que quince años después de que un ex terminara con ellas, me confesaban que aún sentían dolor cuando recordaban ese ex. Por eso, los juicios sobran, porque generan mucha carga de culpabilidad.  

¿Qué consecuencia tienen los juicios de los de alrededor hacia ti? La pérdida del apoyo social. 

Esos juicios de los otros hacia ti y tu situación hacen que ocurran lo que le ha pasado a Julia. Finalmente, se ha distanciado o perdido a algunas de las amistades cercanas. Estas amistades no comprenden que siga sufriendo tanto y eso que Julia no se lo cuenta. Tampoco les llama para que le ayuden a pasar los peores momentos. Julia solo lo dice en alto cuando ellos se lo preguntan directamente y le insisten. Entonces, recibe una reprimenda por parte de sus amigos y estos les explican porqué no se puede sufrir después de tanto tiempo. Ellos les dan una clase de psicología avanzada de la calle. 

Sus amigos no comprenden que siga sufriendo tanto porque solo estuvo tres meses con esa persona y cuando solo estas tres meses con alguien, se te tiene que pasar la ruptura  en máximo tres meses (eso es lo que le dicen a Julia). La verdad es que, finalmente, estuvieron seis meses si contamos las idas y venidas hasta la ruptura total que se produjo el día que Julia descubrió que él estaba con otra, con una amiga de él. Él se lo negaba continuamente cada vez que Julia se lo preguntaba, pero ella que lo intuía y a la vez seguía teniendo la esperanza de volver con él, decidió actuar, al igual que hacen los científicos poniendo a prueba su hipótesis y que todo ocurriera de esta manera, le provocó que Julia lo viviera de manera más traumática. Pero haberse quedado parada y escuchando solo las palabras de él que le daba pequeñas esperanzas hubiera alargado este proceso.

¿Qué estrategias usó?

Entonces, como una desquicia, dijeron muchos, como una persona valiente, diríamos otros, que necesitaba saber la verdad y sobre todo tener un choque de realidad para saber que todo se había acabado y pasar a la fase del olvido, le esperó cerca de su casa para hablar con él. Cuando él llegó le encontró que iba acompañado de ella. Él le dijo rápidamente que no estaba solo en su casa, que también estaba su hermana, como si el hecho de que estuviera su hermana significara que no iba a pasar nada con la persona que iba con él en ese momento. Por supuesto, un año después de ese momento, aún están juntos. 

De nuevo, Julia recibió una mentira por parte de él, pero sus ojos, los ojos de Julia, le decían al fin la verdad y así pudo empezar a pasar página. Se dio cuenta que todo había cambiado, que él la había estado mintiendo los tres últimos meses y que necesitaba la ayuda de una profesional de la Salud para dar el siguiente paso. 

Los meses posteriores ella ha estado viniendo a sesiones. Al principio, una vez cada semana, ahora de forma más distanciada. Además de la terapia, entre las cosas que le han ayudado a centrar su cabeza en otro lado, ha sido caminar. Descubrió la aplicación que te cuenta los pasos y cada día no suele dar menos de 6000, llegando a 30000 pasos los fines de semana (porque "piensa más"). 

Desde el 14 de marzo su app le recuerda cada día que no está cumpliendo con su objetivo y Julia se ha sentido peor porque tenía su mente más puesta en ellos:"¿estarán pasando juntos el confinamiento?" y se entristece porque ella lo está pasando sola, aunque a la vez comprende que aún no estaba preparada para una relación y ese pensamiento le calma. Hemos tenido algunas sesiones vía online, desde mi punto de vista, más de las que hubiéramos tenido si no estuviéramos viviendo esta situación.

¿Para qué le ha servido a Julia el confinamiento?

A pesar de los primeros días de agobio, sé que cuando pase esto Julia no habrá empeorado, volverá a estar en el punto que estaba antes de que empezara el confinamiento o, incluso, mejor porque entonces habrá descubierto: 
  1.  Que ha pasado esta situación sola y que no le pasa nada por estar sola en su casa. Caminar está bien, pero también esta bien parar y mirar cara a cara su problema. La estrategia de caminar fue muy útil al principio y puede seguir caminando, pero ahora lo hará de una manera natural y porque le agrada. Ya estaba utilizando esta estrategia de forma condicionada ("si estoy mal, salgo") y no estaba teniendo los resultados que caminar le proporcionaba al principio. 
  2. Que ya no le molestan tanto los pensamientos de ellos y que no tienen tanto poder para provocarla dolor. 
  3. Que su casa es su refugio. Antes pensaba que tenía que salir a la calle y andar para olvidar. Ahora al estar obligada a estar confinada ha tenido que aprender que en casa está bien y protegida. Era necesario que Julia tuviera un refugio para estar tranquila, sin sentir tanto el peso de las emociones negativas. 
Además, las sesiones fueron las primeras semanas, ahora de nuevo, las hemos vuelto a espaciar como antes. Julia creyó que no lo iba a poder sobrellevar y sí que al final ha podido. 

      4. Un cuarto punto podría ser que ella ha empezado a pasar tiempo haciendo actividades que le gustan y que había pospuesto, por estar ocupada en el trabajo y también por un pensamiento limitante que le decía algo así como "no puedes hacer nada que te guste ya que estás sufriendo porque alguien te ha dejado". Ahora no le queda más remedio que hacerlas para ocupar el tiempo y Julia ha visto que está recuperando la capacidad de disfrute.

¿Qué ha aprendido Julia durante estas semanas de cuarentena?
Se puede estar bien aunque alguien te haya dejado
Nunca Julia pudo pensar que el confinamiento le iba a ayudar a estar mejor. 
El confinamiento le ha supuesto un autodescubrimiento a Julia. En tres sentidos: 
  1. A nivel conductual, por fin está realizando tareas que le son agradables y con las que disfruta. 
  2. A nivel emocional, se siente protegida en casa y distanciada emocionalmente de su mayor problema. Está teniendo un descanso en su sufrimiento. 
  3. A nivel cognitivo, sus pensamientos están cambiando y, aunque los primeros días se centraron en ellos dos, cada vez piensa menos en esa parte de su vida. Está mucho más centrada en qué cosas quiere cambiar cuando salga a la calle. Además, el hecho de no ser una persona afectaba por el dañino virus, ni ella ni su familia hace que se sienta con suerte y que relativice. Tengo que decir que durante este año, Julia ha hecho muy bien todas las semanas el debate de sus pensamientos automáticos negativos y eso se ha notado en la cuarentena. 
Julia está cogiendo fuerzas, que el trabajo, su vida diaria o el hecho de tener la cabeza centrada en la misma situación durante el último año, no le dejaban. También está aprovechando para hacer algo que hemos hablado en las últimas sesiones: ver películas románticas. Recomiendo estas clases de películas cuando las personas empiezan a estar mejor y pueden estar preparadas para volver a tener una nueva relación. Ella sabía que le haría esta recomendación cuando la viera preparada y el hecho de que se lo haya dicho le ha dado nuevas esperanzas. Las películas románticas son muy útiles para sitiar tu cerebro y bombardearlo con información positiva hacia las relaciones personales. Te cambian el humor. Pero solo las recomiendo cuando la persona está realmente preparada. 

Espero poder seguir trabajando con Julia después de que pase el confinamiento, especialmente, para conocer los resultados que tendrá. 

Por supuesto, Julia no es su nombre real y, por supuesto que fue muy peligroso estar esperando a la pareja cerca de su casa, pero Julia no es una acosadora ni mucho menos. Ya hablamos en otra ocasión de este tema. Hay que tener cuidado en este sentido y hacerlo como lo hizo Julia: solo una vez y solo para comprobar algo que ella creía que pasaba y que él continuamente le negaba. Si lo hubiera hecho más veces, él podría haberla denunciado por acoso.

Por cierto, si queréis saberlo, anónimos, con el tiempo hablaron y él nunca le recriminó que hubiera hecho eso, es más le reconoció que le había estado mintiendo y que lo sentía y que gracias a este momento, él también pudo parar de mentir. Por tanto, el hecho de que solo lo hiciera una vez con ese objetivo hizo que nadie la denunciara o tuviera un problema más grave por ello. Para todas las partes implicadas fue un alivio porque por fin se pudo dejar de mentir y todos pasaron a la siguiente fase de su vida. Como profesional creo que si Julia no hubiera hecho eso, las esperanzas de volver con él se hubieran mantenido y el duelo hubiera sido más largo. 

Gracias por dejarnos compartir esta historia de la vida cotidiana.

Si quieres trabajar solo en tu casa porque no puedas acceder a un profesional ahora mismo, he creado este diario para que puedas trabajar por tu cuenta con algunas de las técnicas que he trabajado con Julia. Requiere de esfuerzo por tu parte. 

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Sergio Fernández