¿Es posible dejar de ser tan perfeccionista?

By Psicomata - 01 septiembre

Esta es la historia: 


ML, 53 años, muy comprometida durante toda la vida: primero, con sus padres, luego con sus estudios, después con su marido, inclusive cuando se convirtió en ex-marido y, posteriormente, con su hija. 

- ¿Y con ella? ¿Algún compromiso con ella? 

- Ninguno. 

- ¿Por qué? 

- Porque priorizarse a ella misma en algo es de egoístas.

Es la historia de siempre, una y otra vez. La historia de las malas elecciones. ¿Por qué te casaste con él? Porque se me pasaba el arroz y era mi último tren y me habían dicho que si no tenía marido e hijos nunca sería nadie.

- ¿Cómo te defines ML? 

- Como una persona muy fiel. Soy muy fiel. Nunca traiciono a nadie. Doy lo mejor que tengo. 

También, añado que es muy leal -y buena persona-. Incluso, le digo que es demasiado generosa, si es que se puede ser demasiado generosa.

Jesús nos dijo "amar al prójimo como a uno mismo". Lo que Jesús no sabía es que casi nadie se ama a sí mismo por lo que es muy difícil amar al otro.

- ¿Cómo eran tus padres?

- Mi padre muy exigente. Nos llamaba "mierdas". Nunca le parecía bien nada de lo que hacíamos. Nunca estaba satisfecho con lo que hacíamos y siempre nos dejaba claro que no eramos lo suficiente. 

Mi pregunta: "pero si sus hijos eran unas mierdas ¿entonces él no sería el "gran mierda"?"

La misma historia escuchada una y otra vez. ¿El mismo factor común? Un padre/madre exigente o ¿es casualidad? Muchos años de sufrimiento.

- ¿Me puedes dar algún consejo? ¿Crees que debería ir al psicólogo? 

- Creo que deberías empezar a disfrutar de tu vida. 

- ¿Y eso cómo se hace? 

Empezamos. 

Te cuesta arrancar
No sé disfrutar de la vida: la terapia te ayuda. 


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2 comentarios

  1. Has vuelto a escribir en el blog. Me alegro. Entraba a menudo a ver si habías vuelto

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    1. Hola Madia. Me encantan los comentarios como el tuyo. Muchísimas gracias. Lo pasé primero muy bien y luego muy mal una época y me aportó del blog. Perdón. Intentaré no volver a hacerlo.

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Gracias por compartir tu experiencia!!!

Alternativas a la tristeza: leer.

Sergio Fernández