¿Cómo superar una ruptura? Pero de verdad.

By Psicomata - 24 septiembre


No puedo soportar este dolor
No hay mejor sensación cuando, de repente, un día te levantas y te das cuenta que eres libre de ese sentimiento que te ataba a esa persona. 

Para mí, este es un tema muy espinoso. Yo he leído muchos blogs dando algunos consejos, buenos seguramente para muchas personas pero inútiles al menos para mí. Entiendo que yo soy diferente (aunque sé que hay mucha gente como yo) y que las recetas tradicionales no me sirven y hasta me aburren.

Estoy cansada de las típicas recetas de sal a bailar, vete al gym, conoce a gente nueva, sal con tus amigos, aprende a estar solo, céntrate en un proyecto que te guste. Vale. Sí. Todo eso lo tienes que hacer. Pero ¿qué pasa cuando todo eso ya lo hacías antes y a duras penas puedes hacerlo ahora y te sientes muy infeliz haciéndolo?

De todos esos consejos, el de estar solo es el más importante. No es sano que te enganches a otra relación  (aunque es cierto que ver que le gustas a otras personas, da "vidilla"). Pero la vida no te puede venir desde fuera.

También dedicar tu vida a un trabajo o hobby que te gusta hace que pases varias horas al día más relajada. Sin embargo, vas a pasarlas p...utas al principio. Da igual lo que leas aquí porque si es el principio de un abandono de una persona que te lo prometió todo y no te lo esperabas, el impacto en este momento es grande.

Te seguiré contando qué cosas me sirvieron a mí sin cortapisas. Voy a ser totalmente sincera de un momento de mi vida que creí caer y no volver a levantarme, a pesar de que lo tenía todo: hobbys, amigos, gente nueva, trabajo del 10 y capacidad para estar sola.

Estas son las 10 cosas que más me sirvieron a mí. He escogido 10 porque las listas tienen más lecturas en Google, y además así me obligo a intentar identificarlas:

  1. Andar: caminar me sirvió muchísimo. Caminar durante horas por sitios bonitos, alegres, tranquilos. Llegar a casa completamente cansada y tener que dormir del dolor que tenía en las piernas. 
  2. Escuchar música: dejar que Spotify te muestre canciones nuevas que antes no conocías. 
  3. Ir a conciertos: la música es algo importante de mi vida. 
  4. Ver películas: aprender con esas películas. 
  5. Estar mucho tiempo sola y llorar: la intención no era victimizarme. La intención era que cuando saliera de ahí, salir limpia. 
  6. Dejar de sentirme culpable por estar mal y darme permiso para estar triste: para conseguirlo tuve que alejarme de ciertas amistades que me obligaban a estar bien y que me mostraban que mi vida era perfecta sin esa persona. 
  7. Aprender: estudié muchas cosas nuevas, algunas rarísimas, tocar un instrumento musical, aprender el Tarot, conocer más sobre las relaciones personales, idiomas, yoga, museos, ver cosas bonitas.  
  8. Leer: la lectura, al igual que el cine, te lleva a lugares mágicos creados por tu imaginación. La lectura te lleva un paso más por delante al del cine porque pide más de tu imaginación. 
  9. Crear rutinas: Con esas rutinas se me pasaba el día mucho más rápido. 
  10. Centrarme en mis proyectos personales: mis proyectos personales incluyen el contacto con otras personas, ayudar a otros siempre es buena terapia. Centrarte en lo que tú quieres y sobre todo crear es una de lo que más me ayudo a no centrarme en eso que me hacía daño. 
Sé que leer estos 10 puntos no os hacen sentir mejor. Practicarlos os hará mejorar poquito a poco. Dejar de pensar que los estáis haciendo para superar una ruptura, eso, es la libertad. 

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Alternativas a la tristeza: leer.

Sergio Fernández