El perfeccionismo y cómo convertir a mi hijo en un robot

By Psicomata - 27 octubre

- ¿Puede venir tu hija mañana a las 17:00?
- No, no puede. Tiene natación. Lunes y miércoles
- ¿Y el miércoles a las 18:30, después de la natación?
- Imposible. A las 18:00 empieza la clase de francés. Menos mal que está al lado del polideportivo y sólo se pierde 10 minutos. 
- ¿Puede venir el viernes a las 16:00?
- Clase de inglés. 
- ¿Y el sábado por la mañana?
- La llevamos a jugar al pádel. Es que es muy buena en pádel, ¿sabes? Y a ella ¡le encanta!

Los niños tienen que aburrirse
Demasiadas actividades extraescolares provocan estrés

  Este horario es un horario que refleja bastante la realidad de los horarios que tienen la mayoría de los niños y niñas de mi ciudad. Resulta que, además de esto, también van a la catequesis, a ballet, a música... Pero, no me refiero a que vayan niños diferentes. ¡Los mismos niños pasan por todas esas actividades!!! 

  Menos mal que los niños no tienen la misma conciencia del tiempo que los adultos porque si yo cada día que me levanto supiera que además de ir a trabajar desde las 8:30 de la mañana hasta las 15:00 o 17:00 (dependiendo del colegio), fuera consciente que después tengo que ir a clases de canto, inglés, francés, deporte, clases de apoyo escolar para las asignaturas que llevo mal y, además, hacer las tareas de las que llevo bien... entonces, de verdad, que de lo cansada que me parecería cada jornada laboral, construiría un muro con la manta para que mi madre no pudiera encontrarme. 

  ¿Qué estamos haciendo con nuestros hijos? ¿En qué queremos convertirlos? ¿Queremos que sean los mejores, para qué? Y sobre todo ¿queremos que sean los mejores en qué?

  Y estas preguntas me las hago porque cuando yo tenía 15 años pensaba que todo iba a cambiar, que realmente con el paso de los años la gente sería diferente, habría más igualdad entre mujeres y hombres, gays, inmigrantes, enfermos mentales no serían vistos de una forma rara, que la gente se ayudaría más, habría más tolerancia, comprensión y sobre todo respeto. La gente no tendría miedo por demostrar el amor entre unas personas y otras... 

  Sin embargo, los índices de maltrato siguen aumentando, muchos estudios de género encuentran que se siguen manteniendo los mismos (o peores) estereotipos de género, la tolerancia la mostramos de puertas para fuera, lo más importante es ser listo como Bill Gates, triunfar tan joven como Mark Zuckerberg, tener un tipazo como Beyoncé, ser tan popular como Brad Pitt y así... cientos de "valores" que no sirven para nada. Que no dan felicidad, ni paz, ni tranquilidad, ni estabilidad, ni...

  Me gustaría que dentro de ese apretado horario, dejasen un tiempo para que los niños y las niñas pudieran conocer lo beneficioso de un movimiento que surgió en Italia en los 80 en contraposición de todo lo rápido (contra los restaurantes de comida rápida a la cabeza)  y es el movimiento SLOW. Como me dijo el otro día un niño (11 años) cuando le pregunté que qué quería ser de mayor : 

  - De mayor quiero trabajar haciendo vídeo-juegos. Le dije: ¡ostras qué chulo! A mi también me molaría hacer eso. Él me contesto algo que me abrió mucho los ojos de cómo se sienten hoy los niños: No quiero trabajar en esto porque este chulo. Quiero trabajar con vídeo-juegos porque se trabaja despacio y a mí me gusta ir más despacio... 

  Y luego nos seguiremos preguntando por qué personas tan ricas y famosas y populares y muchos más adjetivos que creemos positivos, como Robbie Williams se pueden quitar la vida. 


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3 comentarios

  1. Me da lástima el niño, y lo peor de todo es que no se acaba en la infancia: muchas veces, al llegar a la edad adulta, se les exige hacer cada vez más cosas en más tiempo, muchas veces por menos dinero. Eso contrasta con algunos mayores ya jubilados, que no tienen nada que hacer, se sienten inútiles o están solos y a los que no se les da pasado el día. Una pena.

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    1. Así es, Amsc. Las exigencias son constantes durante la vida. Primero suelen ser externas y luego se interiorizan. Sin embargo, cada vez hay menos exigencias relacionadas con los valores, valores de los que nos podían hablar (y enseñar) mucho las personas mayores.

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  2. Me gusta tu post. Nunca me gustaron las multiactividades en niños, a mi me parece agobiante y pienso que a ellos también, al igual que yo necesiito tiempo para mi despues de trabajar ellos necesitan tiempo para sus juegos después del cole y los deberes. Pues bien, ahora que soy madre tengo a mi niño en multiactividades, pero de forma forzosa, ya que tiene un retraso psicomotor y debemos llevarlo a fisioterapia y terapia ocupacional 3 días a la semana, además de un día que decidimos lllevarlo a piscina por el tema del tono musculat. Acabamos agotados, el padre, el niño y yo, pero no tenemos escapatoria. Hay veces que me gustaría vivir en una isla desierta y dejar al niño a su ritmo. Pero es una idea utópica y hasta los profesionales considerarían mala, como de no aceptación del problema. En fin, que como se dice en mi pueblo, si no quieres una taza toma dos.

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Gracias por compartir tu experiencia!!!

Alternativas a la tristeza: leer.

Sergio Fernández