El amor inteligente contra el amor apasionado

By Psicomata - 06 julio

  Alice Munro, la gran premio Nobel, en sus Lunas de Júpiter afirma que existen dos tipos de amores. Uno sería el amor inteligente que es el amor "con la que uno se supone se casa"; el otro es el que "todo el mundo quiere de verdad, el que nadie quiera haberse perdido" y es más como una posesión.


  Probablemente, estos dos amores coincidan por el amor que Manuel sentía hacía su amante y su novia. El amor hacía Paula, era ese amor inteligente.  La conocía desde que volvió de Londres. Él entonces tenía 25 y ella 18. Habían, como se suele decir, crecido juntos. Su forma de pensar se había adaptado mutuamente a lo que pensaba el otro y, aunque Manuel criticaba las cosas que decía Paula cuando estaba con Mamen,  realmente a Manuel le encantaban esas excentricidades de Paula: su preocupación por la moda, sus deseos de ser una estrella, su sofisticación,  sus maneras francesas que le hacían mirar a todo el mundo desde su punto de vista arrogante... Eran la pareja ideal. La que le hacía aparentar lo que deseaba ser en la vida. A la que deseaba proteger y amar.


  Aunque suene tópico, Mamen era todo lo contrario. Representaba lo mundano, lo carnal. Necesitaba poseerla porque cada vez que lo hacía, Manuel podía ser quién realmente quería ser pero no se atrevía.  Era lo que a él le gustaba cuando no tenia en cuenta ni lo que querían sus padres para él,  ni lo que la sociedad le había dicho qué buscara,  ni lo que él se había convencido que tenía que ser. Cuando estaba con Mamen él tan sólo era Manuel porque con Mamen se sentía a gusto; nunca lo juzgaba, nunca lo criticaba, le reforzaba esa poca autoestima que le quedaba, esa libertad que había adquirido en sus días viviendo en Londres, la libertad de ser tu mismo.

  Sin embargo,  un día Paula se cansó de Manuel. No porque descubriera su relación con Mamen. Fue por otros motivos también relacionados con mentiras y engaños. Y cuando Paula lo dejó fue como si hubiera dejado todo. La ruptura de la relación entre Manuel y Mamen fue la consecuencia inmediata.  Cuando él siempre le había dicho a Mamen que la culpabilidad era lo que le mantenía unido a Paula; el hecho de que salieran desde muy jóvenes y que él se hacía cargo de ella y se ocupaba de ella ("¿¿¿la cuidaba???"). Según él, eso era lo único que lo unía con Paula. Y, por eso Mamen lo respetaba, porque siempre creyó en el buen corazón de Manuel y estaba segura que sólo por ser buena gente seguía con Paula, por su compromiso con ella pero que cuando ella se marchara,  él se sentiría libre y sin culpa y podría estar al lado de Mamen y así podría sentirse el mismo como siempre ella conseguía que se sintiera.

  Pero los miedos son fuertes y, a veces, no es fácil ser uno mismo. Cuando se fue Paula, se acabó el amor inteligente. Pero también se acabó el deseo de posesión de Mamen...

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5 comentarios

  1. Esto mismo me he preguntado yo mil veces con lo que me pasó, es algo a lo que le he dado mil vueltas ...

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    1. ¿Si era inteligente o apasionado???

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    2. Más bien apasionado, de inteligente tenía poco XD

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    3. Lo que quiero decir es que esta historia me recuerda mucho a la mía. Dejó su amor inteligente, y también supongo ... su amor apasionado ... yo.
      Tú le has puesto nombres a esos amores, hasta ahora los veía sin esos dos adjetivos.

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    4. Hola Carlos.

      No he sido yo la que le he puesto nombres. Fue Alice Munro en Las lunas de Júpiter.

      Desde mi punto de vista, el amor cuánto más apasionado es, se hace más difícil olvidarlo.

      A veces ponerle nombre a las cosas, las clarifica más y parece como si las comprendiéramos mejor.

      Un abrazo Carlos. Gracias por tus opiniones.

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Alternativas a la tristeza: leer.

Sergio Fernández