Alternativas a la tristeza: los pequeños gestos

By Psicomata - 18 febrero

   Creo que de todos los post de alternativas a la tristeza, es en este en el que se propone una "alternativa a la tristeza" que puede ser bastante fácil de conseguir. En este caso, lo que se necesita es más constancia para mantenerla que riesgo para ponerla en práctica. Al final del post, propondré un reto que hace un tiempo me puse a mi misma y que ha sido muy útil.


¿A qué me refiero con los pequeños gestos?



   A veces, cuando cerramos los ojos y nos imaginamos a nosotros mismos felices, pensamos en grandes cosas: estar tranquilamente en una playa con poca gente y el mar frente a nuestros pies, hacer un viaje a un lugar muy lejano y desconocido, ganar un premio o un reconocimiento formativo o laboral o para lo más románticos estar al lado de esa persona ideal...



   Sin embargo, la vida pasa y estas cosas o no llegan nunca o su duración en el tiempo es demasiado breve para depender únicamente de esto. Por eso, ya hace mucho que se afirma que la felicidad está en los pequeños gestos: una comida por cualquier excusa, un mensaje de alguien que hacia mucho tiempo con quien habías perdido el contacto, una quedada al mediodía que se prolonga hasta altas horas de la madrugada...



Pero ¿hay algún gesto que podamos hacer que nos hagan más feliz a nosotros y contagien felicidad a los demás?



   Y aquí un el experimento que puse en marcha: 

  Uno de los mitos más comúnes en España es que la clase funcionarial tiene muy mal carácter y que siempre te tratan muy mal. Me propuse demostrar que no era cierto, que los funcionarios eran personas de carne y hueso y que no eran robots como algunas personas los definen, personas con sentimientos que dependiendo de como tú les trates, así te tratarán.



El experimento



   Mi experimento consistió que cada vez que fuera a un organismo público (luego lo extendí a cualquier gestión: banco, supermercado, frutería, etc), tenía que sonreír mucho. Primero de todo decir buenos días o buenas tardes, dependiendo de la hora, y luego preguntarle al funcionario o la funcionaria si por favor, me podría ayudar con tal dificultad que yo tuviera. Todo esto con una gran sonrisa. Por supuesto, una sonrisa no fingida. No hace falta. Sale natural. 

    A veces, antes de empezar a hablar muchos de estos funcionarios tenían muy mala cara, incluso a algunos de ellos les había podido observar cómo trataban a la persona anterior a mi y de verdad que dudé el experimento fuera a funcionar.



   Puedo asegurar que funcionó en un 85% de los casos. Este porcentaje es un calculo aproximado porque aunque no lleve la cuenta exacta puedo asegurar que tengo la sensación que casi en todas las ocasiones el trato era de bueno a excelente. En los pocos, poquísimos casos que el trato fue un poco peor (nunca malo del todo) nunca coincidió con aquellos funcionarios o funcionarias que habían hablado de una forma peor al anterior. Esto me hace pensar que los funcionarios son personas humanas que también les influye el modo cómo les tratemos, que deben de soportar varios malos tratos de varias personas cada día en su trabajo y que están deseosos de gente que les traten como si fueran personas con emociones.



   Este experimento no lo hice con un objetivo sociológico jajaja si no por algo más egoísta y psicológico y es comprobar que me sentía mucho mejor cuando trataba a los de mi alrededor pensando más en sus sentimientos que en los míos propios. Es decir, independientemente de que a mi me apetezca sonreír o no, a los otros les voy a poner una buena cara. Tengo que decir que los resultados tenían un efecto claro sobre mi estado de ánimo, mejorando mi estado de ánimo en cualquiera de los casos.



¿Con qué gestos podemos crear mejores estados de ánimos en los demás y así influir positivamente en nuestro estado de ánimo?



   Pues ya más arriba en el experimento se ha puesto algún gesto que funciona como, por ejemplo, cuando vas a ser atendido por un profesional ya sea un funcionario, una camarera o tu dentista, especialmente por este último, intenta empezar con un buenos días, buenas tardes y una sonrisa. Pero existen 3 gestos en concreto muy interesantes que se ha comprobado fisiológicamente que cambian tu estado de ánimo y/o el estado de ánimo del que los recibe. 



1º Dar las gracias. 



   Dar las gracias cuando te ponen el plato, dar las gracias cuando te lo quitan de la mesa, dar las gracias al compañero de trabajo que te echa un cable en algo en lo que te habías aturullado, dar las gracias a ese que siempre está ahí y te ayuda, incluso dar las gracias a aquel amigo incondicional que te dice: "no hay por qué darlas". Siempre hay un por qué dar las gracias y es porque te sientes a gusto con el trato que te está dando esa persona, porque lo valoras y porque lo reconoces. Y el otro se siente satisfecho por el reconocimiento que la palabra gracias muestra a su trabajo. Si quieres saber más lo que supone dar las gracias particularmente en el ambiente laboral lee este artículo.



2º Dar abrazos



   Y si pueden ser, como afirma Elsa Punset, que estos duren de más de 6 segundos para que tengan un efecto químico en el cerebro tanto en el que da el abrazo como en el que lo recibe. Así que no lo dudes. Quedas con una persona que no ves desde hace tiempo, te encuentras con un amigo por la calle que hace mucho que no ves, entonces, no te cortes: "Abrazale y no le dejes escapar durante 6 segundos". Verás que sonrisa se le queda después. 



3º Decir cinco cosas positivas por una negativa. O quizás mejor pensar bien cómo dices eso negativo que quieres decir. 



   Hay veces que somos demasiados directos y agresivos cuando nos molesta algo de una persona. Muchas veces es porque lo vamos a acumulando durante mucho tiempo y cuando lo decimos lo decimos con tanta fuerza que el otro no sabe a qué viene tanto enfado. El psicólogo Richar Wiseman hizo un estudio con parejas y comprobó que aquellas que se mantenían casadas, a diferencia de las que se divorciaban era porque compensaban lo malo que decían al otro con comentarios positivos en una razón de 1 a 5. Así que fijaros cuantas cosas buenas tenemos que decir al otro para que un comentario negativo se equilibre.

   En los tres casos, como decía hay un cambio fisiológico, liberación de otras hormonas, otros neurotransmisores...



El reto 



   Os propongo el siguiente ejercicio:

   Durante una semana (no vale NO hacerlo el día que nos levantemos con el "pie torcido". Ese día quizás es el más fundamental para instaurar un hábito): Hincharos  de dar los buenos días hasta a ese vecino que nunca se los da y que tiene la cara más agria. Dar las gracias al carnicero, a la frutera, a vuestra pareja, a vuestros hijos, a los padres, a los amigos. No deis como natural que ellos hagan algo por nosotros. Si lo hacen es porque para ellos es importante veros feliz, por lo que dar las gracias. Sonreír, especialmente a los funcionarios, a la maestra de vuestros hijos y agradecer cualquier sugerencia que os proponga para mejorar el comportamiento de vuestro hijo. A ella el comportamiento de vuestro hijo le afecta a corto, medio plazo, a vosotros esa sugerencia a largo. Y cuando queráis expresar algo con lo que no estáis conforme hacerlo envuelto de 5 comentarios positivos



   Si os animáis hacerlo, me encantaría que me contaseis vuestros resultados. En mi caso, esos resultados aparte de mejorar mi conducta, me animaron a escribir este post :)))))







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4 comentarios

  1. Buenas!!! aquí también el trato de funcionarios públicos es bastante deficiente, pero sabés una cosa? esto que proponés, ya lo he hecho, ya me lo he propuesto, y da resultados, sin dudas, la gran mayoría han sido amables y hasta simpáticos. Es reconfortante lo que se puede lograr con una sonrisa, un buen día o un gracias! ojalá de a pocos, vayamos poniéndolo en práctica. Aplausos para tu "experimento", muy buen blog...me quedo por aquí. Abrazo para vos!!!

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    1. Hola Martina!!! La verdad que me ha encantado tu comentario!!! Ya veo que hay otra "loca" como yo en otra parte del mundo haciendo los mismos experimentos...Me gusta!!!

      Gracias por tus palabras. Son muy reconfortantes!

      Un gran abrazo!!!

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  2. Hola Psicomata, me interesa el tema del Gesto y veo que a ti, también la Psicología. ¿Conoces los trabajos de Karl G. Durkheim sobre el Gesto?, sino, te lo aconsejo
    un saludo
    pedro

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    Respuestas
    1. Hola Pedro.

      Muchas gracias por tu aportación.
      Conocía a otro Durkheim (el sociólogo) así que te agradezco que hayas puesto el nombre.

      He buscado en Internet pero no encuentro una web excesivamente buena sobre su trabajo. Si conoces alguna, por favor, enviamela a este comentario o a mi e-mail. Como prefieras. Me gustaría leer a qué te refieres con su trabajo sobre el Gesto.

      Un afectuoso saludo,

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Gracias por compartir tu experiencia!!!

Alternativas a la tristeza: leer.

Sergio Fernández