That's not my name

By Psicomata - 06 abril

- Cuando nos despertamos, le pregunté: Oye, ¿tú sabes cómo me  llamo?
- Y él, con cara de un niño de 5 años tras un "me han pillado", me dijo: No, nunca me lo has dicho.

      Obviamente, claro que sí se lo había dicho, pero en un bar mientras él trabajaba. Difícil situación para prestar atención. Además, supongo que le pasará algo parecido a lo que me pasa a mí: que la primera vez que alguien me dice su nombre no presto mucha atención. Hasta que no veo que merece la pena que ese nombre ocupe un espacio en mi memoria, no hago ningún esfuerzo por memorizarlo. Y él, que también es muy pragmático, supongo que hizo lo mismo: para qué iba a memorizar el nombre de una persona que probablemente no volvería a ver.
Y pasa. Empiezas a quedar más, a compartir algunas cervezas, unos beigels, un mayor acercamiento y ahora no se lo vas a preguntar!!!
 
 
Siempre quise saber, qué sentiría cuando a mi me pasara lo que dice una las canciones que más me hacen bailar. Y ahora que lo sé, os digo: ¡a mí no me importa! Suena tan divertido como la canción. 

P.S: Lo más gracioso de todo es que sí se acordaba del nombre de mi madre. 
 

 

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Alternativas a la tristeza: leer.

Sergio Fernández